martes, 11 de junio de 2013

Carta de despedida hacia el destino.

Nunca quise pretender hacer daño a nadie, pero tampoco me parecía justo que me lo hiciesen a mi, solía conformarme con lo que tenía, y ahora me veis escribiendo en un blog para personas que ni me conocen porque tengo que desahogarme de alguna manera posible de toda esta mierda que me invade poco a poco, y siempre fuerte y sonriendo, pero hay veces que todo se acaba y  si ya lo he dicho muchas veces, lo se pero se me están acabando las fuerzas, porque a nadie le gusta ver que a nadie o a muy pocos les importa cada mucho tiempo si estas bien, o que poco a poco gente que estaba todos los días presente en tu vida se va alejando poco a poco no? O que te digan todos los días que no sabes hacer nada, no se, seré yo pero las palabras hacen daño y cansan, que la gente no te sepa valorar ni lo mas mínimo es muy triste, es irónico que te despiertes por la mañana riéndote de todo y acabes llorando, quizás me equivoque pero con lagrimas en los ojos lo dudo bastante. Seré como yo quiera ser, haré lo que quiera hacer pero tampoco pido mucho querido destino dejame ser feliz aunque sea un tiempo, y por muy cursi que suene, dejame tocar el cielo un tiempo porque esto ya me esta sobrepasando y necesito ver las cosas de otra manera. ¿Como no voy a ver todo negativo? Si haga lo que haga me sale mal, aunque lo intente un millón de veces mas, aunque ponga mil y una ganas de comerme el mundo pero no, las cosas no son tan fáciles y yo sola no me las complico, si no que tener todo en contra nunca fue fácil.

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